San Sebastián, mártir paleocristiano de gran renombre, es retratado como joven atravesado por flechas. Es patrón de soldados, policías y protector frente a epidemias y calumnias.
San Sebastián es uno de los mártires más famosos del cristianismo antiguo y figura frecuente del arte sacro. Su nombre deriva del griego y significa “el venerable”.
Según la tradición, nació hacia 256 d.C. en Narbona y se educó en Milán. Ingresó al ejército y fue estimado por el emperador Diocleciano, quien lo nombró tribuno sin sospechar su fe cristiana.
Desde su posición ayudó en secreto a los cristianos encarcelados y logró convertir a oficiales y nobles. Cuando el emperador descubrió su fe, lo condenó a morir traspasado por flechas.
Creyéndolo muerto, fue abandonado, mas la piadosa Irene lo recogió y curó. Aunque le aconsejaron huir, Sebastián regresó y denunció públicamente la persecución de los cristianos. El emperador horrorizado lo condenó a la flagelación final.
La ejecución tuvo lugar en el hipódromo del Palatino. Su cuerpo fue arrojado a la Cloaca Máxima, recuperado por Lucina y sepultado en la Vía Apia. Allí se alza la Basilica de San Sebastián.
Iconografía:
Joven hombre cosido por flechas
Fiesta:
20 de enero
Patrono:
De soldados, policía municipal, asociaciones de tiradores; invocado contra la herejía, epidemias, peste y calumnias
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