En 2026 se celebra el 800º aniversario de la muerte de San Francisco de Asís, una conmemoración de gran valor espiritual que invita a redescubrir su mensaje de paz, humildad y amor por la creación.
San Francisco de Asís, conocido como “el rey seráfico”, es uno de los santos más venerados del mundo. Sus pensamientos e ideales siguen influyendo en la sociedad actual.
Nació en 1181 en Asís, hijo del rico comerciante Pietro Bernardone. Bautizado como Giovanni, fue llamado Francisco por su madre francesa. Tuvo una juventud acomodada, soñando con ser caballero. Participó en la guerra entre Asís y Perugia, fue capturado y encarcelado. Esa experiencia cambió su vida para siempre.
En 1205, rezando en la iglesia de San Damián, oyó a Cristo decir desde el crucifijo: “Francisco, ve y repara mi casa, que está en ruinas.” Vendió telas del negocio de su padre para restaurarla. Luego, renunció a su herencia y comenzó una vida de pobreza y fe.
Al principio fue ridiculizado, pero con el tiempo atrajo seguidores. En 1210, el papa Inocencio III aprobó la Regla franciscana y nació la Orden de los Hermanos Menores. En 1212 fundó junto a Clara de Asís las Clarisas. En 1221 creó la Tercera Orden para los laicos.
Su deseo fue siempre parecerse a Cristo. En 1224 recibió los estigmas en el monte La Verna. Por humildad, nunca se ordenó sacerdote. Murió el 3 de octubre de 1226 y fue canonizado en 1228 por el papa Gregorio IX.
Con hábito marrón y capucha, predicando a los pájaros, con estigmas, cruz, calavera, globo, lirio, lobo o cordero.
4 de octubre
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