En 2026 se conmemoran los 800 años de la muerte de San Francisco de Asís, una ocasión de gran valor espiritual que invita a redescubrir su ejemplo de vida sencilla, fe auténtica y armonía con la creación.
San Francisco de Asís es uno de los santos más venerados de la Iglesia. Su vida estuvo marcada por la pobreza evangélica, la oración y el amor hacia toda la creación.
En esta escultura aparece contemplando la Cruz, centro de su vida espiritual y símbolo del amor de Cristo por la humanidad.
Francisco encontraba en el Crucifijo el modelo perfecto de humildad y entrega. La contemplación de la Cruz inspiró su misión y su forma de vivir el Evangelio.
La escena recuerda también el célebre encuentro ante el Crucifijo de San Damián, donde recibió la llamada a renovar la Iglesia.
La composición transmite serenidad, recogimiento y una profunda confianza en Dios.
La escultura está realizada en madera de arce o tilo por artesanos de la Val Gardena - Dolomitas.
Iconografía: San Francisco con Cruz, hábito franciscano y cordón.
Festividad: 4 de octubre.
Patrono: de Italia, de los animales y de la ecología.
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