San Ambrosio, uno de los grandes Doctores de la Iglesia y obispo de Milán, destacó por su carisma, valentía y profunda fe. Fue decisivo en la conversión de San Agustín y defendió la justicia con firmeza. Su fiesta se celebra el 7 de diciembre.
San Ambrosio es el más antiguo de los cuatro grandes Doctores de la Iglesia occidental y una de las figuras más influyentes de los primeros siglos del cristianismo. Su nombre griego significa “el inmortal” o “el divino”.
Nació alrededor del año 339 d.C. en Tréveris, donde su padre era un alto funcionario romano. Tras la muerte de su padre, Ambrosio se trasladó a Roma con su madre y sus hermanos, recibiendo una excelente formación en derecho y retórica.
Su carrera lo llevó a Sirmio y luego a ser gobernador de Liguria y Emilia con residencia en Milán. En el año 347 d.C., al morir el obispo arriano Auxencio, la ciudad se dividió en fuertes tensiones entre católicos y arrianos. Ambrosio intervino para restablecer la paz y, según la tradición, durante su discurso un niño gritó su nombre, inspirado por el Espíritu Santo. De inmediato ambos grupos lo eligieron obispo.
Tal elección sorprendió a todos: Ambrosio era solo un catecúmeno. Fue bautizado y, una semana después, el 7 de diciembre de 374, consagrado obispo de Milán.
Como pastor, Ambrosio destacó por su carisma, su generosidad y su coraje moral. Donó todos sus bienes a los pobres, escribió obras teológicas y litúrgicas y compuso himnos que marcaron profundamente la cultura cristiana. También se asocia al desarrollo del rito ambrosiano.
Su figura es inseparable de la conversión de San Agustín, quien veía en él a su verdadero maestro. Ambrosio también tuvo el valor de enfrentarse al emperador Teodosio tras la masacre de Tesalónica, imponiéndole una penitencia pública, un hecho que marcó la historia de la relación entre Iglesia y poder político.
San Ambrosio murió el 4 de abril de 397 en Milán. Sus restos reposan en la basílica que él mismo había hecho construir. Sus cartas, conservadas hasta hoy, revelan la grandeza de su espíritu.
Como obispo o Doctor de la Iglesia, con un libro, una pluma, una paloma, un flagelo, un niño en una cuna, un sombrero de apicultor o una colmena (relacionado con la famosa leyenda de las abejas).
7 de diciembre
De Milán, Bolonia, los apicultores, cereros, vendedores de pan de jengibre, de las abejas, de los animales domésticos y para el aprendizaje.
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