Descubre esculturas del Sagrado Corazón de Jesús: símbolo del amor divino y la misericordia. Tallas en madera que transmiten una fe y devoción profundas.
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús representa una de las formas más significativas de la fe católica. Jesús aparece con un corazón ardiente y radiante, símbolo del amor eterno. Como dice el prefacio litúrgico: “De su costado abierto brotan sangre y agua; de su corazón traspasado nacen los sacramentos de la Iglesia. El corazón del Redentor está abierto para todos, para que todos puedan beber de la fuente de la salvación”.
Esta devoción fue promovida por los jesuitas tras las visiones de Margarita María de Alacoque entre 1673 y 1675. Sus orígenes se remontan a la mística alemana de la Edad Media tardía, especialmente a Matilde de Magdeburgo, Gertrudis de Helfta y Enrique Susón.
Tras la supresión de los jesuitas en el siglo XVIII, la devoción fue prohibida temporalmente. Con su restablecimiento, el Papa Pío IX instituyó en 1856 la fiesta litúrgica del Sagrado Corazón, celebrada el tercer viernes después del Corpus Christi. El primer viernes de cada mes está dedicado a la Comunión Reparadora y a los enfermos. En 1899, el Papa León XIII consagró el mundo entero al Sagrado Corazón mediante la encíclica Annum Sacrum.
Una tradición muy popular son las hogueras del Sagrado Corazón, originadas en el siglo XIX en la zona de Bolzano y hoy presentes en todo el Tirol. Estas hogueras se encendían originalmente en el solsticio de verano y fueron reinterpretadas tras el voto al Sagrado Corazón de 1796, cuando las tropas de Andreas Hofer vencieron inesperadamente con la ayuda de Dios.
El Corazón está rodeado por una corona de espinas, con llamas y una cruz en lo alto. Jesús suele representarse bendiciendo con la mano derecha y señalando su corazón con la izquierda, colocado simbólicamente en el centro del pecho, como expresión de su amor universal e incondicional.