Nuestra Señora de Todos los Pueblos representa a la Virgen María como madre universal de la humanidad. Esta advocación mariana está relacionada con las apariciones atribuidas a Ida Peerdeman en Ámsterdam y transmite un mensaje de paz, unidad y reconciliación entre los pueblos. La escultura está realizada en madera de arce o tilo por artesanos de la Val Gardena - Dolomitas.
Nuestra Señora de Todos los Pueblos presenta a María como madre de toda la humanidad y signo de unión entre hombres y mujeres de todas las naciones.
Esta devoción está vinculada a las apariciones relatadas por Ida Peerdeman, una mujer neerlandesa nacida en Ámsterdam. Entre 1945 y 1959 afirmó haber recibido numerosas apariciones de la Virgen María bajo el título de “Señora de Todos los Pueblos”.
Según estos mensajes, María invitaba a la humanidad a rezar por la paz mundial, la reconciliación entre los pueblos y la renovación espiritual de la sociedad.
La imagen destaca la misión universal de María como madre de todos los hombres y mujeres, sin distinción de origen, lengua o cultura.
Con el paso de los años, esta devoción se difundió por numerosos países y se convirtió en un símbolo de esperanza, unidad y fraternidad.
La escultura está realizada en madera de arce o tilo por artesanos de la Val Gardena - Dolomitas.
Iconografía: Virgen María como Madre de Todos los Pueblos.
Festividad: devoción mariana.
Patrona: invocada como madre y protectora de la humanidad.
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